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La firma vitoriana Igoan Solar acaba de estrenar su nuevo y flamante edificio en el parque tecnológico de Miñano. Supone un auténtico salto adelante para un negocio especializado en el aprovechamiento de la energía solar y la instalación y gestión de placas fotovoltaicas y térmicas. Una firma que ha estado diez años 'apretada' en unas pequeñas instalaciones en la incubadora de empresas CEIA, ubicada pocos metros más allá en el mismo recinto. «Empezamos con una pequeña oficina de veinte metros a mediados de los años noventa y ahora disponemos ya de 1.200 en la nueva planta», explica su gerente, Gregorio Tobarra, uno de los socios del proyecto.

Igoan Solar, surgida en principio como una división más de una firma electrónica, es quizá la empresa decana del sector en el país y uno de los nombres de cabecera. «Empleamos a 16 personas y facturamos 4,5 millones de euros al año», cuenta el directivo.
El nuevo edificio tiene un aire singular y aprovecha su cubierta -a modo de un cubo truncado en uno de sus vértices para aumentar así su superficie plana orientada al Sur- para disponer de 120 placas solares. «El inmueble tiene un balance energético positivo. Nos autoabastecemos y cubrimos toda la energía que necesitamos para luz, calefacción y agua caliente, y encima podemos vender a la red un 30% restante», asegura el gerente. «Igual hay meses que no llegamos, por ejemplo en este invierno poco luminoso, y gastamos más de lo que aportamos, pero otros meses nos sobra un remanente mayor». Ese 30% de excedente es un promedio anual», detalla.

La geotermia, novedad

Las nuevas instalaciones van a permitir también a Igoan adentrarse en el terreno de la geotermia, una tecnología que permite aprovechar el calor de la tierra. «Hemos construido un estrecho pozo de 150 metros de profundidad, y obtendremos energía a través de la llamada bomba de calor», explica el gerente.

«La tierra no sólo aporta bastante temperatura sino que es, además, muy estable», asegura al tiempo que avanza que por ahora están «experimentando esta técnica y empezando a trabajar con ella, aunque aún a nivel de proyectos».
Mientras tanto, la empresa reparte su negocio entre las placas fotovoltaicas, que representan el 70%, y las térmicas, que aportan el 30%. «Las primeras permiten vender a la red la energía que se genera, mientras las térmicas están enfocadas al autoconsumo», dice Tobarra. «Las fotovoltaicas han tenido más eco por ese enfoque hacia la inversión, por la prima con que está subvencionada su producción, aunque últimamente se ha ajustado, pero la segunda puede resultar más rentable, incluso desde la perspectiva del ahorro», afirma el promotor alavés.

El propio parque tecnológico acoge otro de los proyectos desarrollados por la firma, 1.400 placas utilizadas a modo de cubierta -sorprendentemente colorista- para el parking central en Miñano. «Permite generar 200 kilowatios, equivalente al consumo medio de 150 familias», explica el gerente.

El parque de Zamudio, algunos centros de la UPV en San Sebastián o el frontón Jai Alai de Gernika acogen otras instalaciones de energía solar desarrolladas por la empresa alavesa, además de las que disponen industrias de los polígonos vitorianos o los edificios levantados en los nuevos barrios de Salburua y Zabalgana.